César Hildebrandt Blog

agosto 6, 2007

Funciones de gala

Filed under: Artículos — cesarhildebrandt @ 9:18 pm

(La Primera) Funciones de gala
En un texto provocador publicado en Etiqueta Negra (edición 50), la escritora paraguaya Silvia Sánchez di Martino admite que, para gratificar a algunas parejas, ha recurrido a fingir el orgasmo.

Esta antigua sabiduría fue el primer grito (fingido) del feminismo y ha sido el arma gracias a la cual las profesionales del sexo pueden tarifarse mejor, las amas de casa aburridas evitarse un encontronazo con el señor de diario que es su marido y las frígidas por trauma severo quemarse en una llamarada inventada por los efectos especiales.

La señorita Sánchez di Martino recomienda, sin embargo, una cierta moderación a la hora del cuento. Es inevitable citarla: “Es prudente mantener durante la sesión un jadeo staccato que progrese en volumen y ritmo a medida que la cópula se intensifique…”. Luego advierte a sus vastas discípulas que el gemido y la convulsión también deben sincronizarse al reloj orgásmico del macho –que siempre está adelantado– y que no debe abusarse de este remiendo porque, entonces, la magia puede desaparecer.

Lo que la ensayista parece proponer, en un primer vistazo, es el amor samaritano. Si a la mayoría del otro género la autoestima le viene con su capacidad de producir orgasmos –piensa-, entonces démosle orgasmos al por mayor, prefabricados y en estéreo, con chillidos ecualizados y desmayos de cine mudo: una función de gala de la simulación, en suma.

El problema de Silvia Sánchez es que su testimonio permite también preguntarnos si ese teatro literalmente montado es caridad o venganza. Porque hay una pátina de rencor en todo esto de convertir en casi oficio lo que puede ser una necesidad eventual no exenta de ternura.

Una cosa es no decepcionar y otra muy distinta es convertir el sexo en una disciplina olímpica con música de cover y aullidos grabados. Porque lo que la señorita Sánchez nos dice al final de su texto es que “la apoteosis de la mentira –los aullidos, maullidos, espasmos y arañazos dorsales– se reserva exclusivamente para los seres amados”.

O sea que el sistema monoaural es para los encuentros así nomás y el sonido operístico y las uñas de cangreja son para las grandes ocasiones.

La autora de tan agradable apología del timo nos oculta información clave para poder tener un cuadro más completo de su biografía. No nos dice, por ejemplo, si su odómetro sexual ya dio una vuelta, o qué características tuvo su segunda infancia, o quién fue su profesor de violín, o de qué tamaño fueron sus primeras decepciones, o cuántas lenguas domina y qué habría hecho si la señora Yourcenar le hubiese pedido que se metiese en su cama.

Sin esa información es imposible determinar si el arte que practica la señorita Sánchez es un modo de honrar la amistad, una variante demasiado obvia de la envidia del pene o un modo bizarro de decirnos que es el hembraje y no la machedumbre lo que la excita y colma.

Tampoco dice nada de las consecuencias de la anorgasmia femenina, descritas cansinamente en los anales de la medicina. Una de ellas es la agresividad, la capacidad de ser desproporcionadamente violenta. No es el caso de la señorita Sánchez pero sí el de millones de mujeres que se vengan de esa sed saciada con vinagre haciendo el mundo un poco más amargo de lo que es.

Hay terapeutas que sostienen que detrás de toda anorgasmia no funcional hay una depresión. Lo que sí está más o menos demostrado es que la función del orgasmo –desde el libro famoso de Wilhelm Reich, 1927– es liberadora: un big bang siempre repetido de esplendor. Quien ha dejado de experimentar tamaña maravilla es que ha cometido suicidio hedónico. La pequeña muerte, como le dicen los franceses, es la vida en dosis de caballo. Pobres de las que tienen que fingir.

Posdata: Gracias a Rosa María Palacios pudimos conocer la versión completa de la grabación Genaro Delgado-Alejandro Guerrero. Se trata, sin duda, del año 2005 y el presidente aludido es Alejandro Toledo. Agradezco a Rosa María por lo hecho, por la manera profesional con que presentó su primicia y por su invitación, a través de la columna que escribe en Perú 21, a que los periodistas salgamos de la escena para darle pase a la noticia y a la investigación. Hablo de periodistas, por supuesto. No del sicariato histérico que se ejerce por arribismo. En relación a la grabación, no me cuesta nada decir que me apresuré al deducir que García era el tercero en discordia. Lo que ha quedado claro en ambas ediciones es quién es –una vez más- Genaro Delgado Parker.

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1 comentario »

  1. Hola César:

    A los años. Grato saber que me recordás después de tanto tiempo y por culpa de mi escritura. Seguramente llegaste a este texto por Etiqueta Negra. Si te da la gana, tengo la versión sin editar.
    Da gusto que te desarmen las ideas.
    Salud, Silvia

    Comentario por yours truly — septiembre 12, 2007 @ 9:57 pm | Responder


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