César Hildebrandt Blog

enero 12, 2007

Friday 13

Filed under: Artículos — cesarhildebrandt @ 6:46 am

(La Primera) Friday 13
Salimos de ver El niño –una película sobrevalorada por la crítica oficial– y queremos comer algo. Entramos a un café pero la lista nos decepciona, así que caminamos unos pasos sin rumbo hasta que vemos el letrero de algo que parece llamarse Fridays, o algo parecido. Parece lo único abierto a esa hora de la trasnoche.

Una música espantosa nos recibe apenas cruzamos el umbral. No es música: es un tamtam primordial a 200 decibelios por tímpano. Pienso que los oídos me supurarán si sigo oyéndola. Le digo a la camarera que, por favor, la bajen un poco. Me lo promete.

Nos sentamos mientras camareros y camareras pasan con sus uniformes rojos y sus sombreros para todos los gustos: tricornios, panamás, boinas, gorras, sombreros de ala ancha, de arlequines, de relojeros locos. Sus tirantes parecen metálicos de tantos pines que llevan: ¿los habrá condecorado Mario Poggi?

El tamtam no es nada a la hora de los cumpleaños. Y nos advierten que hay dos. Por cada uno sufriremos como chinos desafectos los gritos salvajes, los silbidos con el dedo índice doblado entre los labios, los cacerolazos de las camareras y los camareros que celebran el happy birthday.

Todos parecen adiestrados para hacer el mundo más hostil, más invivible, más oligofrénico. Todos tienen entre 18 y 25 años y parecen (o son) felices con lo que hacen. ¿Quién inventó esto? ¿De qué paraje donde mataban apaches dormidos sale esta franquicia? ¿De qué gusto a lo Bush viene este modo de parodiar al infierno? ¿O esta es creación heroica y modelo nacional?

Muchachos y muchachas pueblan las mesas mientras el tamtam no cesa, matando 40,000 neuronas por segundo, desactivando millones de sinapsis, atacando el hipotálamo, provocando diminutos derrames en el lóbulo parietal derecho, obligando a que la gente grite para ser escuchada. Y la gente grita, claro, para imponerse a los gritos que la desafían desde las otras mesas y en medio de esa gritería universal sólo se pueden distinguir risotadas, blasfemias, putasmadres, choques de vasos contra las mesas y risitas agudas y propiciatorias de chicas que se han pasado de margaritas.

El lugar es como un barco sellado que sigue su rumbo al Mar de los Sargazos, su único destino posible. Tan sellado que nada exterior se le aproxima. No estoy en un restaurante, pienso: me he iniciado en un rito satánico.

Y cuando todo está a punto de volverte loco y convertirte en asesino en serie de una sola noche, cuando estás calculando los múltiples usos que puede tener tu tenedor, entonces pasa el cajero decorado con un sombrero que es un enorme zapato mientras el tamtam arrecia y en la TV, al mismo tiempo, está Fox deportes y desde la mesa te mira, por fin, el cadáver de un pollo hecho trizas y una salsa oscura que hace juego con tu humor. En la mesa de atrás dos adultos gordos beben aturdidos una cerveza mientras –estoy seguro– traman un crimen. Como yo.

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14 comentarios »

  1. …eso le pasa por ir a sitios de derecha…..debió irse a los más finos con sus amigos de izquierda……o su aeropuerto en los “agachaditos” (“ajj, pof”, diría)

    Comentario por Rodrigo de Piérola — enero 25, 2007 @ 6:31 pm | Responder

  2. holas cesar felicidades SIGUE SANDOLE LAS COSAS MALAS Q PUEDA VER EN ESTE GOBIERNO Y SUS FUNCIONARIAS y quiero ser periodista pero no acave mi colegio soy de puno me gusta el periodismo tengo 21 años actualmente hablo en una radio fm progras noticieros del lugar QUIERO Q ME ENVIES MENSAJES DE LAS NOTICIAS MAS RESALTANTES A MI CORREO

    Comentario por plascidop — febrero 13, 2007 @ 3:27 pm | Responder

  3. Hola hildebrant..!! me da un gusto enorme encontrarte en la net,siempre fuiste uno de los mejores periodstas que ha dado el Peru…y leyendo tu blog lo vuelvo a comprobar……saludos

    Comentario por gerardo figueroa — marzo 4, 2007 @ 2:15 pm | Responder

  4. me hizo recordar un poco la nausea de Sartre, esplendido Cesar, saludos.

    Comentario por Gary Y. — marzo 24, 2007 @ 6:05 am | Responder

  5. Como siempre, es mmuy grato leerlo…gracias..!!

    Comentario por Alejandro — abril 20, 2007 @ 2:33 pm | Responder

  6. me ha encantado su punto de vista…seguire leyendolo…

    Comentario por tita — mayo 20, 2007 @ 5:27 pm | Responder

  7. Me he c**** de risa.

    ¿Sabrá que a veces él mismo me causa la sensación que describe?

    Comentario por LuchinG — mayo 30, 2007 @ 3:59 am | Responder

  8. La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes.

    Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

    Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

    ¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo.

    Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan.

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación.

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas.

    No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

    Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes.

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
    Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

    Comentario por José Jarne — agosto 14, 2007 @ 4:09 pm | Responder

  9. ABAJO LA TAUROMAQUIA!!!!
    Acabo de leer el sabroso y quintuplicado comentario pro taurino del sr Jose Jarne que resulta una apologia de bases como siempre debiles que pueden ser tiradas abajo una por una con suma facilidad.Dice el sr Jarne:

    La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón…

    Nadie duda que existe arte,pero en la forma mas general de la expresion.Mas es el arte de dar muerte,como dejar de considerar un arte a la delicada sapiencia sadica que puede exhibir el ser humano a la hora de dar muerte .Miren nomas los artilugios de tortura de la St Inquisicion.Despues mas adelante escribe:

    Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta…

    Esa maligna retroalimentacion da asco.Criar a un animal para la mera distraccion y aludir que gracias a ello se mantiene viva a la especie no se lo cree nadie.La extincion de una especie (cuando no acude la diligente influencia humana)es un mandato de la naturaleza que no conviene estorbar.Mas adelante apunta Jarne:

    A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan

    Dudo que haya algun antitaurino que no se horrorice y calle por las pelas de gallos perros y otras perlas que producen los sadicos para los que la vida animal no vale nada.No pertenezco a ninguna asociacion de defensa animal ni siquiera soy español ,pero no dudo que estas gentes se asquean igualmente de las referidas actividades.Luego leemos:

    No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde…

    Le pregunto:¿¿Realmente el toro desafia al hombre en la plaza?? o mas bien instigado por el bestial maltrato solo atina a irse contra todo lo que se mueve.Que sabe un toro maltrecho de desafios!!!Luego Jarne admite:

    Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo

    Tal vez sea exagerado e inexacto llamarles asesinos pero es indudable que se vuelven grandes complices del asesinato que esta tambien bastante malo.

    Pero aún iré más allá. Los anti…han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir… Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir…

    Indudablemente que de la actividad taurina viven muchas familias asi como en las grandes mafias no solo se benefician los peces gordos sino los chupamedias, sicarios, soplones espias y un largo etcetera,incluso las actividades mas perversas pueden traer empleo y movimiento economico.Hay que dejarlas pasar por eso??

    Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.

    Tradicion y cultura no son para nada palabras sacrosantas.Vaya ud a algunas regiones de africa y vera sus practicas “tradicionales” y su rica “cultura” de ablaciones ,pinchazos,deformaciones etc

    Y el que no estè contento… tiene una alternativa

    Por supuesto que tenemos una alternativa y es la de denunciar hasta donde nos sea posible el salvaje maltrato al que se ven sometidos muchos animales en pos de una retorcida diversion que nacio de lo peor de las semolas humanas en epocas menos civilizadas que estas y que por desgracia esparcio semillas de su “aficion ” en el Peru.Eso al igual que la religiosidad y muchas otras taras constituyen lo peor…el lastre de la conquista española.Estos lastres,visibles solo para los peruanos pensantes,son enemigos de nuestro desarrollo y aliado de la ignorancia que campea en nuestro pais.

    ABAJO LA TAUROMAQUIA!!!

    Comentario por fercho — septiembre 9, 2007 @ 10:36 pm | Responder

  10. Pero que gilipollas. En vez de abajo la tauromaquía, yo pondría abajo tu puta,,,

    Comentario por elotro — diciembre 22, 2007 @ 3:15 pm | Responder

  11. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ABAJO LA TAUROMAFIA!!!!!!!!!!!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ABAJO LA TAUROMAFIA!!!!!!!!!!!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ABAJO LA TAUROMAFIA!!!!!!!!!!!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ABAJO LA TAUROMAFIA!!!!!!!!!!!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ABAJO LA TAUROMAFIA!!!!!!!!!!!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ABAJO LA TAUROMAFIA!!!!!!!!!!!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ABAJO LA TAUROMAFIA!!!!!!!!!!!!!!!

    Comentario por Yo — diciembre 22, 2007 @ 11:42 pm | Responder

  12. jOSÉ JARNE ES EL SERRANAZO DE PERÚ REVOLUCIÓN.
    ES UN SERRANO QUE SÓLO SABE COPYPASTEAR.

    Comentario por Yo — diciembre 22, 2007 @ 11:43 pm | Responder

  13. VER TODOS LOS COMENTARIOS BABOSONES QUE PUSO EL SERRANAZO DE PERÚ REEVOLUCIÓN EN EL ARTÍCULO DE LOS TOROS. SE PUSO JOSÉ JARNE Y UN CULO DE NOMBRES MÁS Y LOS ANTITAURINOS LE SACARON LA CONCHASUMADRE A LOS MARIKAS SÁDICOS TAURINOS:
    https://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/09/13/viene-la-feria-del-senor-de-los-milagros-viene/

    Comentario por Yo — diciembre 22, 2007 @ 11:48 pm | Responder

  14. Very nice!!

    Comentario por halomigo — agosto 2, 2008 @ 10:11 pm | Responder


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