César Hildebrandt Blog

diciembre 30, 2006

Construyendo el diario propio

Filed under: Artículos — cesarhildebrandt @ 6:30 am

(La Primera) Construyendo el diario propio
La prensa peruana –con las excepciones del caso– ha cumplido el sano papel, durante todo el 2006, de empujar a la gente con dos dedos y más de frente hacia la Internet.

Resulta tan aldeana y lobotomizada la prensa escrita peruana, tan comarcal y taradita, que este columnista, al igual que miles de internautas, se construye todos los días un periódico propio con retazos de aquí y de allá, opiniones del otro lado del mundo, salpicones de prensa anglosajona, artículos de opinión escritos en castellano –no en el mozárabe-achorado de Aldito Mariátegui– y hasta videos hechos para acercarse a la verdad y no para escamotearla, como hacen aquí Madeinusa Valenzuela y su banda ancha.

Así que tengo el diario que elijo, el que nace del derecho de escogencia y el que puede ser el diario del futuro: el que cada uno se haga ante su computadora cada mañana, el desayuno noticioso personalizado. Y lo que debe leerse detenidamente porque no es noticia sino columna con nombre propio, pues eso se imprime y se guarda para más tarde, como si fuera el suplemento en soporte de papel que apartas para la noche.

Así, sólo me queda ojear al paso la prensa aborigen: repasar la desinformación premeditada o idiota –da lo mismo–, la pequeñez de miras, la predominancia del crimen, el asesinato de lo importante, la abolición de las reglas sintácticas, el odio casi fundamentalista hacia lo que pueda tener algo de profundidad. Luego de ese buche me queda divertirme con las columnas de José Antonio Primito de Rivera (o sea Mariátegui) y las de ese monumento al Alzheimer moral que escribe junto a él desde Arequipa, pasar lo más rápido que se pueda por la ideologización noticiosa –fenómeno repulsivo gracias al cual los pobres lectores llegan a creer que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha ordenado reivindicar a Sendero Luminoso– y llegar al Kilimanjaro de los Miró Quesada, el diario donde cada dos semanas sucede algo importante: escribe Mario Vargas Llosa.

De modo que de ese diario personal que me construyo cada día, puedo obtener el detalle de noticias como la aparición de una isla de hielo de 66 kilómetros cuadrados, surgida monstruosamente del calentamiento global.

En efecto, en la barrera ártica de Ayles las nuevas temperaturas globales han desprendido un trozo colosal de hielo, un breve país gélido y errante que ha estado navegando hacia el oeste del extremo norte del Canadá y que ahora se encuentra a 50 kilómetros del lugar de donde ocurrió el desprendimiento.

Esto ilustra, para vergüenza de Bush y su gavilla, cuán rápido va eso del calentamiento global y cómo es que las nuevas generaciones habrán de maldecirnos, con justa razón, por permitir que el hampa corporativa hiciera lo que está haciendo con el planeta.

Otra noticia que ayer me conmovió fue una sucedida en Salamanca y que tiene que ver con Miguel de Unamuno y Jugo. Salamanca es una ciudad áspera y bella, histórica y catedralicia, donde el invierno es de perros y donde dicen que reposa parte de la calavera de Rui Díaz de Vivar, el Cid nada menos. Eso importa poco. Más importa saber que en Salamanca ocurrió, en el paraninfo de su universidad, el famoso incidente del 12 de octubre de 1936.

Ese día, el mutilado general franquista Millán Astray golpeó una mesa de ceremonias con la única mano que le quedaba y lanzó el escalofriante grito que hasta hoy sigue siendo el emblema de las derechas unidas de España (y del mundo): “Viva la muerte, mueran los intelectuales”. La respuesta de don Miguel de Unamuno, rector del claustro, no se hizo esperar: “Venceréis, pero no convenceréis… Tenéis la fuerza bruta…” Unamuno fue acallado por el rastrillar de las armas y el abucheo del público, identificado con el alzamiento del 18 de julio de ese año.

Ese mismo día a Unamuno –grande entre los grandes, un autor al que apelo cuando debo recordar lo tóxico que puede ser vivir– le quitaron el rango de concejal, la categoría de socio honorario del casino municipal y, por la noche, el rectorado de Salamanca. Se encerró a escribir el que sería su último libro –El sentimiento trágico de la vida– y a morir con la dignidad que jamás tendrían los que fusilaban a sus amigos y llegaron a fusilar a España entera.

La noticia es que ayer unos concejales socialistas pretendieron que el municipio de Salamanca borrase simbólicamente el acta de expulsión de don Miguel, ya que este 31 de diciembre se cumplen 70 años del fallecimiento del ilustre escritor. Y la gran noticia es que el Partido Popular, la federación de las derechas españolas, dijo que no a través de sus voceros. Dijo que no y con su mayoría endémica en Salamanca logró que el acta del 12 de octubre de 1936 sobreviviese como documento del odio que las derechas sienten por la inteligencia y la altivez que suele acompañarla. De modo que, 70 años después de muerto, Unamuno sigue siendo concejal expulsado de la corporación municipal de Salamanca en base al acta de 1936, uno de cuyos párrafos lo acusaba “de descortesía rencorosa en el acto académico de la Fiesta de la Raza…y de antipatriota actitud ciudadana, de vanidad delirante e incompatibilidad moral…”

La guerra civil en España no ha terminado. Aquí tampoco, sobre todo si aquí las derechas ni siquiera necesitan ganar las elecciones para gobernar y si aquí sobran los Millán Astray –uniformados y de paisano, al estilo del dóberman de los Agois– y faltan los Unamuno y sobra el puterío intelectual.

P.D. Ayer cambiaron a la jueza que mandó detenerme para “atestiguar” lo que no podía atestiguar. Ayer acudí al XII Juzgado Penal y el nuevo magistrado a cargo de ese despacho me trató con la cordialidad ciudadana que me había prometido el doctor Wálter Vásquez Vejarano y ratificado el doctor Francisco Távara. Ambos me convencieron de que, en el caso de que alguien hubiera tramado una persecución en mi contra, el poder judicial estaría al margen de cualquier maniobra. Le expliqué al doctor Vásquez Vejarano que el propio exhorto era una maniobra pero que, tratándose de un pedido personal de alguien a quien jamás quise dejar de respetar, acudiría bajo esas garantías. La diligencia de ayer, sin la jueza obstinada que había prometido llevarme a la fuerza, me probó que tanto Vásquez Vejarano como Távara cumplieron con su palabra. Gracias a todos los que expresaron su solidaridad. Y a los que nos pintaron asilados en una embajada, huyendo como ellos huirían si Humala hubiese ganado, un feliz año nuevo. Lo de próspero lo tienen asegurado por lo que han hecho con este oficio del periodismo.

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3 comentarios »

  1. jajja tas lok

    Comentario por kimberly — marzo 8, 2008 @ 4:23 am | Responder

  2. Pues si de armar una chanfaina llena de mierda y decir que es un periódico entonces estamos hablando de El Comercio.

    Comentario por Tavo — marzo 10, 2008 @ 5:39 pm | Responder

  3. 12/23/2016 I’m pleased by the manner in which https://cesarhildebrandt.wordpress.com covers this sort of topic. Generally on point, sometimes contentious, consistently well-researched as well as stimulating.

    Comentario por Dennis Gaglio — diciembre 23, 2016 @ 11:52 pm | Responder


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