César Hildebrandt Blog

octubre 19, 2006

Librerías vacías

Filed under: Artículos — cesarhildebrandt @ 5:18 pm

(La Primera) Librerías vacías

La lectura está desacreditada. Las librerías son antros donde se pasean unos tipos raros que ojean lo que no compran, que hojean lo que sólo pueden mirar, que sueñan con atracos libreros que jamás se atreverán a realizar.

Para alguien como el que escribe estas líneas no hay nada más desolador que una librería deshabitada. Cuando entro a una librería y veo más empleados que lectores, más estantes que clientes, imagino de inmediato que esos cientos de libros rehusados son parte de una misma pesadilla: la de los periodistas que preguntan imbecilidades por la mañana y por la noche, la de los congresistas que masacran la sintaxis, la de los miles de cretinos que dicen “aperturar”, la de los universitarios que dicen “haiga”, la de los alumnos de secundaria tarados por el desuso cerebral, la de los catedráticos que escriben con zeta lo que debería ser con ese: la pesadilla, en fin, de un mundo en el que el internet es un pretexto para no leer, la cultura es esa cosa arrimada que ya no sirve y el amor por la ordinariez es un tsunami de alcance universal.

La galaxia de Gutenberg ha estallado en mil pedazos. Y no es que esa colosal explosión haya producido un big bang regenerativo. Es que el humanismo, tal como lo hemos conocido, se está muriendo.

Nos paseamos por esa agonía como si no pasara nada. Pero hay cada vez más señas. Basta comparar, por ejemplo, la naturaleza de los premios Nobel entregados en estos últimos tiempos a las distintas ramas de la ciencia –incluida la dudosa ciencia de la economía– con los mundos que nos ayudaron a descubrir, en el primer tercio del siglo XX, Planck, Einstein, Heisenberg o Keynes, para concluir que en estos años recientes la Academia Sueca ha debido levantar pedestales urgentes para premiar hazañas infladas del pensamiento light, hazañas académicas que, por especializadas, pragmáticas y reduccionistas, poco hacen para la construcción de una conciencia universal sobre el ser humano y el drama en que parece empantanado.

Se trata, en fin, de premios dados por mandato del calendario de la fundación Nobel y no, por lo general, por merecimientos intrínsecos de las tesis presentadas, muchísimas de las cuales están dirigidas a ser consumidas por el mercado intelectual de la prospección económica o por el más voraz de las novedades tecnológicas.

Cuarenta años atrás, la literatura latinoamericana –cito otro ejemplo– era un prado fértil que produjo el prodigio del boom. ¿Serán sucesores de Cortázar, García Márquez o Vargas Llosa estos inventos de Alfaguara, estos reclutas de Norma, estas nimiedades de entrecasa que Peisa suele restregarnos?

¿Serán sucesores de Lezama Lima o Arguedas los premios sudamericanos de Planeta de la última década? ¿Cuándo se jodió Zavalita? ¿Se jodió cuando la literatura latinoamericana, con las excepciones que todos más o menos intuimos, se aplicó al mercado de la lectura en subway y subió el puntaje de la tipografía al mismo tiempo que bajaba al subsuelo segundo –piso de las decoraciones, pase usted– sus horizontes y sus exigencias para con el lector?

¿En qué momento perdió la literatura latinoamericana la desazón que todo lo crea? ¿En qué momento contrajo esa sonrisa salivosa de idiota que no quiere herir el sistema? ¿Y en qué momento Oviedo –para hablar del Perú–, el acre y el exacto Oviedo, fue reemplazado por los críticos pagados de sí mismos que hoy alaban casi todo porque ellos escriben igual de mal y son igual de insignificantes?

La derrota del humanismo viste un disfraz indulgente y trata de llamarse cultura de masas. No existe la cultura de masas. La cultura de masas es la televisión, que crea criminales en potencia; los deportes multimillonarios, que lobotomizan con láser y de modo incruento; y la religión, que riega siempre la misma enredadera: la del terror a la libertad, ave María.

Está naciendo un mundo nuevo que vocifera como en un coliseo donde Madonna se tocara el pubis. Bush se pasea por el mundo travestido de negra sumisa (Rice), como antes lo hizo de negro anuente (Powell).

La galaxia de Gutenberg revienta en un billón de trocitos gaseosos. Las librerías se vacían. Pasan los días como eslabones de la misma cadena. Deberíamos gritar en las calles para deponer este silencio que pretende desarmarnos.

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3 comentarios »

  1. Escuchar “When the World Ends” por Dave Matthews…..

    No importa, el espíritu humano nunca muere, aunque esté cubierto por la mugre y no se vea.

    Hoy en día ya estamos en un mundo donde ser blanco no quiere decir ser mejor, a pesar de que aun existe el racismo.

    Hoy en día esto ha sido suplantado por las diferencias en cuanto a poder económico y clase de trabajo.

    Está llegando el día en que la gente se va a dar finalmente cuenta que no vale la pena ser famoso, ser director de un diario, Presidente de la República, si uno no tiene el menor respeto para la propia palabra y la propia dignidad.

    La política será pues irrelevante, el escenario de unos cuantos atorrantes angurrientos, mientras que la mayoría de nosotros estaremos felices colaborando en armonía.

    Realmente no nos importará cuanto tiene fulano o mengano, ni siquiera cuan importante es, o cuan famoso. Nos importará sin embargo en cuan humano es, cuantas virtudes, cuantas posibilidades de ser amigo. Podremos disfrutar de verdaderas obras de arte, veremos invenciones y discutiremos libremente con aquellos que les fascinan los motores, por ejemplo, sin ninguna preocupacion si tienen mas plata que uno o no, ni ellos tampoco.

    Ya veo que estamos llegando, penosamente. Como asi? Pues estos mismos angurrientos cada dia se ven forzados a someter mas a la gente común al hambre y a los trabajos duros, para así hacer resaltar su riqueza y su importancia y así hacerla mas deseable. Llegará el dia que ni aun asi hambreados estaremos impresionados por algun angurriento director del diario el Correo, o Presidente de la República mentiroso, o alguna directora de programa televisivo.

    Como bien canta Ruben Blades: “No saben que el plástico se derrite si le da de lleno el sol”.

    Mañana brillará el sol, alumbrará las plazas y seremos felices, y no habremos cambiado nada, solo nosotros mismos.

    Comentario por Antonio — octubre 20, 2006 @ 6:00 am | Responder

  2. cesar disculpa el chisme pero debo concluir que alan garcia tiene un hijo extramarital que horror ayayyayayay.

    Comentario por abel — octubre 20, 2006 @ 3:39 pm | Responder

  3. Buenos Dias,
    soy un italiano que me entereso de America Latina, vivo in Italia.

    He leido su articulo sobre las librerias vacias, y esto e lo mismo que pasa in Italia, la gente lee poco a pensar del enorme numero de publicaciones.

    Soy de acuerdo cuanto usted scrive que la cultura de masa es la televison, ojo magico que ipnotiza la gente e la priva de la beleza de la literatura e humanesimo e que internet esta matando el trabajo de Gutemberg.

    Muy interesante su blog.

    Me despido,

    Atentamente,

    Mauro.

    p.s. desculpe mi castellaño.

    Comentario por Mauro — octubre 31, 2006 @ 10:21 am | Responder


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