César Hildebrandt Blog

septiembre 16, 2006

Oriana Fallaci ha muerto

Filed under: Artículos — cesarhildebrandt @ 3:40 pm

(La Primera) Oriana Fallaci ha muerto
Mientras el Congreso pintoresco elegía como presidenta de la Comisión de Ética a Martha Hildebrandt –zafia representante de la banda Fujimori-Montesinos durante dos legislaturas–, este modesto periodista pensaba en la muerte de Oriana Fallaci, a quien una vez, hace muchos años, admiró como a ninguna otra periodista.

Había leído el consabido Reportaje con la Historia, sus crónicas de corresponsal en L’Europeo y Un hombre, la historia del diputado griego Alexandros Panagoulis, cuyo asesinato daría lugar a la novela de Vassilikis y a la película de Costa Gravas, y no había podido evitar ser seducido por la fuerza de sus interrogantes, el colorido de sus relatos y la pasión por la rebeldía que demostraba en cada gesto.

Oriana Fallaci ha muerto a los 77 años desfigurada no sólo por el cáncer que ha terminado venciéndola sino amargada por lo que creyó que fue debilidad del Occidente frente al avance del islamismo radical.

En sus últimos escritos, la sombra histérica de una Oriana Fallaci refugiada en los Estados Unidos –apostólica en su sometimiento a las paparruchas más simplonas del prosionismo disfrazado de terror civilizador– nos contaba la versión del apocalipsis según Kissinger.

La verdad es que la gran periodista descontenta con las verdades oficiales ya había muerto hacía un buen tiempo. La Fallaci de sus últimos años le reprochaba a Europa poco menos que no resucitara de una vez a los templarios mata moros e ignoraba olímpicamente la cerda política de los Estados Unidos en el Medio Oriente, causa y raíz del extremismo islámico y fuente de todos los terrorismos que en el mundo árabe han sido.

Engreída en los últimos años por la causa de Israel, prisionera de algún fantasma fascista que gobernó sus años postreros, la Fallaci parecía estar defendiendo el reino de la única civilización posible cuando hablaba del Occidente amenazado por la barbarie del turbante.

La Alianza Nacional debió, en realidad, reclamarla como su militante y los políticamente correctos defensores del orden de Halliburton se sintieron muy próximos a sus planfetos.

Qué distinta esa Fallaci, víctima de diversos cánceres, de aquella que fue irreverente con todo y todos y que cubrió la guerra separatista de Pakistán como lo que, fundamentalmente, fue: el fruto ensangrentado de la mala fe británica a la hora de dejar el continente.

En Vietnam, fue también la Fallaci la cronista implacable que retrató el horror de ambos lados y, sobre todo, el carácter invasivo de la presencia norteamericana en el sudeste asiático. Sus crónicas no eran las más detalladas ni las mejor informadas pero sí las mejor escritas y las más comprometidas con el dolor de los civiles.

Yo empecé a dudar un poco de ella cuando se atribuyó, en las entrevistas con Muhamar Gadafi y el Ayatola Jomeini por ejemplo, preguntas prologales de una insolencia tal que uno se preguntaba por qué ambos líderes, conocidos por su narcisismo e intolerancia, le habían permitido continuar la entrevista.

La verdad la proporcionaría, semanas más tarde después de la entrevista con Gadafi, la agencia oficial libia Jana. Los casetes de audio, que los libios habían guardado, demostraban que ni el tono ni el contenido de las preguntas originales se parecían a lo publicado.

Y es que la Fallaci, teniendo un inmenso talento polémico, mejoraba su actuación añadiendo gruesas cuotas de queso parmesano a sus intervenciones en el diálogo. Claro, eso no se puede hacer en la TV cuando es en vivo y en directo pero suele hacerse, de modo impune, en la TV diferida y en la prensa escrita.

Pero esos fueron pecados menores frente al brillo de una carrera verdaderamente cosmopolita que le permitió retratar el carácter sombrío del Sha, las rabias de Arafat o el patetismo del ex presidente survietnamita Nguyen Cao Ki.

Lo triste fue el final. Para alguien tan apasionado como la Fallaci no es recomendable vivir hasta los 77. Lo más probable es que te reblandezcas en el proceso y que tu muerte física ocurra algún tiempo después del entierro en secreto de tu espíritu.

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10 comentarios »

  1. Oriana Fallaci fue una gran periodista pero la amargura causada por la perdida de un niño no nato y de su único amor Alexander Panagoulis, hicieron de ella una mujer fría y cruel, capaz de etiquetar las personas a partir de su creencia y religión.

    A muerto una gran periodista y escritora que se convirtió en el mito para muchos jóvenes que han hecho del periodismo su vida, como una vez lo hizo la Fallaci de “Entrevista con la historia”, de “Un Uomo (Un hombre) y de tantas crónicas y libros que nos mostraron lo apasionante que puede ser esta profesión.

    Comentario por Sesha Neheru — octubre 12, 2007 @ 10:03 pm | Responder

  2. saludos

    Comentario por alejandro lopez — octubre 14, 2007 @ 4:56 pm | Responder

  3. Y ahora qué opina usted: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080219/53437508769.html

    Comentario por Nando — febrero 19, 2008 @ 5:26 pm | Responder

  4. No murio amargada!
    Ah digna muerte la que tuvo. Mas bien somos nosotros -occidente- los que quizas si tengamos esa muerte “amargada” por no demandar respeto de nuestra cultura… (si es que aun la tenemos)

    Comentario por Andrés Candela — septiembre 14, 2008 @ 1:56 pm | Responder

  5. Amargada no! apasionada y absolutamente realista una de las pocas que han escrito tantas verdades en relación a la invasión del Islam en Occidente, tal vez nosotros no lo veamos, pero a la vuelta de 60 o 100 años el planeta estará en manos de ellos por la cobardía nuestros “líderes”, los musulmanes nunca lo han ocultado, vienen por nosotros, o nos convertimos o morir. Informense,,,

    Comentario por aracelys — octubre 12, 2008 @ 4:32 am | Responder

  6. ¿QUIÉN CARAJOS ES ORIANA FALLACI?

    Comentario por Zen — octubre 12, 2008 @ 5:11 am | Responder

  7. Para quién no vive en Europa, es dificil de entender. Si usted no conoce el tema en absoluto como me temo, dado que es algo que hay que vivir para comprender,le ruego que no se meta donde no le llaman ni difame sobre una persona de la talla de Fallaci

    Comentario por Luis — octubre 17, 2009 @ 3:10 pm | Responder

  8. Estoy de acuerdo contigo Luis… me encantaría ver por un huequito a todas estas personas que se dan golpes de pecho por favorecer a la “minoría” musulmana dentro de 100 años. No sería de extrañar que países como Francia, España y hasta Noruega se hayan vueltos islámicos con todas las de la ley gracias a la invasión “por el vientre” que están llevando silenciosamente a cabo los musulmanes.

    ¿Por que no se fijan donde están todos los embrollos del mundo? Que casualidad! Siempre hay musulmanes envueltos!

    Es tan dificil de ver?

    Comentario por Giorgio — octubre 23, 2009 @ 7:29 pm | Responder

  9. Yo no pensaba que Hildebrant fuero Filomusulmán. Una religión tan peligrosa e inplacable contra los que piensan diferente. Hildebrant, tú serías el primero en ser exterminado cuando el Islamismo se implante en el mundo. Parece que estás enfocando mal, Oriana siempre fue una persona contestataria e inquisitiva, hasta sus últimos días.

    Comentario por Ricardo — diciembre 23, 2009 @ 6:41 pm | Responder

  10. tanbien sus ultimos 3 ‘libros’ han producido algo bueno:
    http://www.iononstoconoriana.com/
    como ella se ha muerto, pero sus ‘idas’ no
    aun tien sentido,no solo en mi pais, decir “io non sto con oriana”
    saludos

    Comentario por silcio — julio 19, 2010 @ 9:40 pm | Responder


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