César Hildebrandt Blog

julio 20, 2006

El botín del Canal 7

Filed under: Artículos — cesarhildebrandt @ 4:41 pm

(La Primera) El botín del Canal 7
Un corso de celebridades está a las puertas de Canal 7. Allí están reunidos el hombre araña llamado Cáceres, el Supermán que no le teme a la kriptonita sino a la contraloría, un Flash gordo reciclado y amigo de Mantilla, la Mujer Maravilla con tetas de Morillas, la Gatúbela que arrasó con los techos de Alfonso Ugarte, un John Quiñones aprista de Paterson, las viudas desconsoladas del martirologio, todos los Víctor Raúl del Reniec, todos los desempleados que alguna vez pasaron por La Tribuna y, por supuesto, el demonio de Tasmania con la cara de Judith de la Matta y una cuenta en el BCCI de Leonel Figueroa.

Todos se están disputando, a mano alzada y a fulgor de chaveta en plenilunio, el suculento botín de Canal 7. El Canal 7 es importante no por sus instalaciones centrales, que se caen a pedazos, ni por sus cámaras, que parecen de gas, ni por su rating, que siempre fue bajetón. El 7 es importante no por lo que es sino por lo que puede ser.

En las épocas de Fujimori el 7 fue el reino de la unanimidad rastrera y el directorio donde pícaros y pícaras sobrevaloraron cosas y cosillas, en el estilo escapero que el delincuente japonés alentaba a la distancia para que nadie se sintiera limpio y, por lo tanto, libre.

Pero el 7 puede ser una inmensa obra al servicio de la cultura, la información y el debate de las grandes cosas.

Porque tiene la más grande cadena de repetidoras en todo el país –hay zonas donde sólo puede verse su señal– y puede recibir, de inmediato, un reequipamiento técnico que es parte de una donación extranjera y que lo pondría a la altura, en materia de potencia de señal y resolución de imagen, de la mejor TV privada del medio.

Ahora bien, ¿se imaginan un canal así en manos de los chicos que balearon a los humalistas en el Cusco? ¿O en manos de los de la carne podrida, el MUC delivery, las colas de ENCI, la información privilegiada, la bolsa o la vida, arriba las manos y arriba Perú?

Pues sería la cueva de Alibabá. El canal se programaría en la Casa del Pueblo, vendería publicidad a pastos al amigo Estado, compraría películas del año anterior a precios de estreno por venir, series repasadas a cotización de nuevecitas y ampliación de infraestructura a comisión de lo que guste colaborar, ingeniero.

¿Y se imaginan si hubiera noticieros regionales para los carnetizados del Perú profundo, repotenciación de antenas repetidoras con decretos de urgencia educativa? ¿Y los colaterales y los intangibles y el discurso del señor presidente en Chulucanas? “Pero en seguida, no se mueva, que ya viene: Lo que le deben los machiguengas a la pujante minería peruana. Adelante, ingeniero Sotomarino. Muchas gracias”.

¡Corten!
Bueno, eso es en todo caso lo que está en juego. Quizás llegue el día en que tengamos nuestra BBC o algo que se le parezca.

Es decir, una emisora que no dependa del rating, que mejore el nivel de la discusión, que diga la verdad sobriamente y sin ataduras, que investigue con seriedad y emita sin miedo, que no tenga intereses financieros que defender, una emisora donde los periodistas sean protagonistas y no ovejitas al pie de un teléfono del que depende su trabajo y la dignidad, un canal alejado del hampa privada que hoy controla la mayor parte de la TV.

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2 comentarios »

  1. A mis 23 años, señor hildebrant,por personas como usted, aun me puedo sentir orgulloso de ser peruano.

    Comentario por hector — septiembre 10, 2006 @ 8:58 pm | Responder

  2. Es importante tener profesionales como Usted en este país y en su campo, creo que si existieran más periodistas como su persona este país, probablemente sería otro.
    Es una lástima que en el resto de nuestro territorio no exista un sólo periodista con su enorme capacidad para decir la verdad duela a quien le duela y menos con su gran nivel cultural, cosa que admiro particularmente.
    Yo vivo en la ciudad de Huancayo y aquí como en otras provincias y pueblos alejados de la nación suceden cosas indignantes, cosas de las cuales uno se avergüenza y no existen personas dentro del ámbito periodístico que denuncien con energía estos actos.
    Espero algún día poder ver un Perú más unido, pero también más rico, en todo aspecto.
    Gracias por su trabajo Señor Hildebrandt.

    Comentario por Johnny — noviembre 8, 2006 @ 11:29 pm | Responder


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