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	<title>Comentarios en: No más en La Primera</title>
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	<description>Blog no oficial de César Hildebrandt</description>
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		<title>Por: jaime noel z</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-10549</link>
		<dc:creator>jaime noel z</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 00:15:55 +0000</pubDate>
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		<description>sr hildebrant lo felicito por su programa en el canal 11 yo siempre lo he seguido sus progaramas porq ud hace un verdadero periodismo.solo le kiero pedir un favor 
,en su programa ponen una musica kisiera saber el nombredel cantante , si lo podria dar si no fuera molestia .
un abrazo cuidese..
saludos jaime noel
bellavista callao</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>sr hildebrant lo felicito por su programa en el canal 11 yo siempre lo he seguido sus progaramas porq ud hace un verdadero periodismo.solo le kiero pedir un favor<br />
,en su programa ponen una musica kisiera saber el nombredel cantante , si lo podria dar si no fuera molestia .<br />
un abrazo cuidese..<br />
saludos jaime noel<br />
bellavista callao</p>
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		<title>Por: Andrés</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-10033</link>
		<dc:creator>Andrés</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Mar 2008 16:40:08 +0000</pubDate>
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		<description>jajaja ¿no serás Philip Butters? Pero tienes razón, dan vergüenza todas las nombradas y sus programas basura no sirven para nada. Pero si no hay hombres en tu lista es porque ellos no hacen progamas de esos tipos, sin embargo ahí tienes a Róger Del Águila, Beto Ortiz (gay), el chino Miyashiro y otros más por ahí que también saben portarse como idiotas frente a cámaras jaja. Si bien la educación es muy pobre en este país, parece que en las mujeres la brutalidad se ve acentuada y hasta multiplicada. Es que éso de estar pensando todo el día en cómo se verá mi trasero, de estar fijándose en cómo luce la otra, de estar envidiando a la otra, de estar tratando de estar flaca, etc, parece que afecta el desarrollo de las neuronas jajaja.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>jajaja ¿no serás Philip Butters? Pero tienes razón, dan vergüenza todas las nombradas y sus programas basura no sirven para nada. Pero si no hay hombres en tu lista es porque ellos no hacen progamas de esos tipos, sin embargo ahí tienes a Róger Del Águila, Beto Ortiz (gay), el chino Miyashiro y otros más por ahí que también saben portarse como idiotas frente a cámaras jaja. Si bien la educación es muy pobre en este país, parece que en las mujeres la brutalidad se ve acentuada y hasta multiplicada. Es que éso de estar pensando todo el día en cómo se verá mi trasero, de estar fijándose en cómo luce la otra, de estar envidiando a la otra, de estar tratando de estar flaca, etc, parece que afecta el desarrollo de las neuronas jajaja.</p>
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		<title>Por: artur</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-10026</link>
		<dc:creator>artur</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Mar 2008 19:18:27 +0000</pubDate>
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		<description>Ya es tiempo que las autoridades haga algo para cerrar estos programas basura; lamentablemente es una triste realidad, es hasta donde pueden llegar las mujeres con tanta libertad que reclaman. hasta ahora en el Peru no encuentro a una sola mujer que haga algo positivo por nuestra sociedad sino miren a otras como Magaly, Laura Borlini, monica cabrejos, Gisela, Tula, me cansaria de nombrar a tanta inmoral que lo unico que hacen es empobrecer mas nuestra cultura y moral, me dan verguenza. ¿para esto es la Liberación que reclaman ? Calabazas………………..</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ya es tiempo que las autoridades haga algo para cerrar estos programas basura; lamentablemente es una triste realidad, es hasta donde pueden llegar las mujeres con tanta libertad que reclaman. hasta ahora en el Peru no encuentro a una sola mujer que haga algo positivo por nuestra sociedad sino miren a otras como Magaly, Laura Borlini, monica cabrejos, Gisela, Tula, me cansaria de nombrar a tanta inmoral que lo unico que hacen es empobrecer mas nuestra cultura y moral, me dan verguenza. ¿para esto es la Liberación que reclaman ? Calabazas………………..</p>
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		<title>Por: christian</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-9915</link>
		<dc:creator>christian</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Mar 2008 03:08:30 +0000</pubDate>
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		<description>los alagos a esta altura sobra todos sabemos quien es el Sr. Cesar Hildebrant,esta de mas llenardo de alagos que debe estar muy cansado para ello pero lo mejor y es una propuesta que el hagan una pagina, con su nombre donde podamos compartir opiniones junto a este brillante periodista creamos una pagina de puro peruanos de corazon que critiquen y propongan...........qosqoruna</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>los alagos a esta altura sobra todos sabemos quien es el Sr. Cesar Hildebrant,esta de mas llenardo de alagos que debe estar muy cansado para ello pero lo mejor y es una propuesta que el hagan una pagina, con su nombre donde podamos compartir opiniones junto a este brillante periodista creamos una pagina de puro peruanos de corazon que critiquen y propongan&#8230;&#8230;&#8230;..qosqoruna</p>
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	<item>
		<title>Por: Christian</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-9914</link>
		<dc:creator>Christian</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Mar 2008 02:52:38 +0000</pubDate>
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		<description>Para mi el sr hildebrant es el Tony Montana de los periodistas, al igual que el personaje de Brian de Palma, dice las cosas claras y directas y sin miedo, se podria decir que es uno de los pocos que estubo en la television, ya que los que salen en los noticieros de ahora son cualquier cosa menos periodistas , creo que a lo mucho que llegaran a ser es narradores de noticias  ya que estan lobotomizados y solo leen e informan lo que les mandan sus patrones</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Para mi el sr hildebrant es el Tony Montana de los periodistas, al igual que el personaje de Brian de Palma, dice las cosas claras y directas y sin miedo, se podria decir que es uno de los pocos que estubo en la television, ya que los que salen en los noticieros de ahora son cualquier cosa menos periodistas , creo que a lo mucho que llegaran a ser es narradores de noticias  ya que estan lobotomizados y solo leen e informan lo que les mandan sus patrones</p>
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	<item>
		<title>Por: michael samuel</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-9832</link>
		<dc:creator>michael samuel</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 19:04:28 +0000</pubDate>
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		<description>señor, cesar hildebrandt lo admiro mucho , como persona y en    lo  profesional , le deseo lo mejor , siga adelante , a pesar de que vivimos en un mundo lleno de peste moral, lacra ,etc .
lo seguire en la radio , y ruego que entre en la television.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>señor, cesar hildebrandt lo admiro mucho , como persona y en    lo  profesional , le deseo lo mejor , siga adelante , a pesar de que vivimos en un mundo lleno de peste moral, lacra ,etc .<br />
lo seguire en la radio , y ruego que entre en la television.</p>
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		<title>Por: José Jarne</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-4262</link>
		<dc:creator>José Jarne</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 16:16:12 +0000</pubDate>
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		<description>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.

La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. 

Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.

Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.

¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. 

Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. 

Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. 

No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. 

No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…

Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.

Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. 

Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
<p>La fiesta del toreo es un arte, en el que toro y toreo se retan en las tardes de sol y moscas en un duelo de titánics en dónde el animal pone la bavura y el hombre la razón y el conocimiento. Desde esta perspectiva, y partiendo de la base de que el toro suifre pero el hombre también, es importante hablar y, lógicamente, saber de qué se habla. De lo contrario, es mejor callarse y marchar discreta y sigilosamente. Así evitaremos que se nos tache de ignorantes. </p>
<p>Hace unos años, el Ajuntament de Barcelona ya intentó suprimir la fiesta de los toros en esa ciudad, y no lo consiguió. Ni lo conseguirá ningún politico que lo intenté.</p>
<p>Aquella propuesta olía mal. Tan maloliente que casi me atrevería a decir que tras aquella decisión tan estúpida como trasnochada se encontraban los acólitos y simpatizantes de cierto líder político catalán (si es que se le puede calificar así, que lo dudo) de gafas rancias y bigote ajado.</p>
<p>¿Qué pretendían?, ¿Acaso aspiraban a convencernos de algo? Barcelona es una ciudad envidiable, sana y saludable… pero de ahí a que a los taurinos nos intentará vender esa moto va un abismo. </p>
<p>Porque… una cosa es recomendar y otra prohibir. Basta recordar el Mayo de 68…Aconsejen, opinen, adviertan, pero, por favor, prohibido prohibir. Y menos todavía un espectáculo con una sabrosa tradición de más de dos siglos como es el arte de Cúchares.<br />
A ésos que se autodenominan anti taurinos, defensores a ultranza de los animales, ecologistas y no sé que más zarandajas, me gustaría preguntarles por qué no boicotean, por ejemplo, las peleas de gallos tan populares en las Islas Canarias, o la caza de ballenas y focas en distintas partes del mundo. Pero no. Callan y otorgan. </p>
<p>Sepan ustedes que la existencia de la raza de toro de lidia va intrínsecamente ligada a la existencia de la Fiesta. O sea, sin toros, se acabó la fiesta. El toro bravo, ese animal bello y fiero, arrogante y bravo, viene al mundo en las dehesas castellanas, extremeñas o andaluzas con una exclusiva misión: retar al hombre en la plaza al son de un baile de titanics, como decía antes. Todo se vuelve tragedia y poder, fuerza y dominación. </p>
<p>No perdamos la perspectiva. El toro bravo desafía al hombre en la plaza. Y este hombre, a veces de oro, otras de plata, se arriesga y se juega su vida cada tarde. Como reza la oda, a las cinco en punto en las tardes de sol y moscas. </p>
<p>No sólo, pues, en esta bella tragedia sufre y padece el toro de lidia. El torero también. Su sangre se vierte en las plazas. Basta recordar al maestro Bienvenida, al inmortal Manolete o al malogrado Paquirri…</p>
<p>Nadie duda de la crueldad de la fiesta, pero de ahí a que en las puertas de los alberos, en una soleada tarde de toros, a los aficionados se nos llame asesinos por ir a presenciar una corrida va un abismo. Eso ni es justo ni es de recibo.</p>
<p>Pero aún iré más allá. Los anti taurinos (Más rebeldes y aburgesados que el resto de los mortales) han pensado que gracias a la Fiesta, ése, según ellos, horripilante y abominable espectáculo, hay muchas familias que pueden vivir. Y no me refiero precisamente a matadores consagrados que cobran cantidades exageradas. Me refiero a otras personas, muchas, que, con trabajos discretos y silenciosos, llevan un sueldo digno a su casa con el que poder vivir y, lo más cruel, poder llegar a fin de mes. </p>
<p>Dejemonos de estúpideces, y seamos consecuentes con nuestras tradiciones y nuestra cultura.<br />
Y el que no estè contento… tiene una alternativa.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: enniel</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-4022</link>
		<dc:creator>enniel</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Aug 2007 19:19:37 +0000</pubDate>
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		<description>hola   q se aga   justicia q no q de aci</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>hola   q se aga   justicia q no q de aci</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Marcos Joseph</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-4014</link>
		<dc:creator>Marcos Joseph</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Aug 2007 20:39:17 +0000</pubDate>
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		<description>Bueno, creo que Hildebrandt es de lo que mas vale la pena escuchar aqui en el Peru. Desearia que fuera menos contradictorio eso si; pareciera que dependiendo de como se levanta ese dia fuera favorable a determinada tendencia politica y, al dia siguiente, si se levanta con un humor distinto, fuera muy critico de aquella misma. Hace no mucho atacaba al Liberalismo pero al mismo tiempo repetia lo peor de sus mitos. Se decia progresista y anti-imperialista y al mismo tiempo evocaba favorablemente a alguien como Churchill.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Bueno, creo que Hildebrandt es de lo que mas vale la pena escuchar aqui en el Peru. Desearia que fuera menos contradictorio eso si; pareciera que dependiendo de como se levanta ese dia fuera favorable a determinada tendencia politica y, al dia siguiente, si se levanta con un humor distinto, fuera muy critico de aquella misma. Hace no mucho atacaba al Liberalismo pero al mismo tiempo repetia lo peor de sus mitos. Se decia progresista y anti-imperialista y al mismo tiempo evocaba favorablemente a alguien como Churchill.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: yyyyyyyyyy</title>
		<link>http://cesarhildebrandt.wordpress.com/2006/10/25/no-mas-en-la-primera/#comment-1133</link>
		<dc:creator>yyyyyyyyyy</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2006 04:50:52 +0000</pubDate>
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		<description>ABURRES PELADO</description>
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